Me encanta ver escenas de películas de gente volviéndose loca de la agonía. Las entiendo. Entiendo lo que es sentirse perdidamente mal, entiendo lo que es que te cueste respirar, que las lágrimas recorran tu rostro sin parar, ver como el mundo cae frente a vos, y vos permancés parado porque caer dicen que no está bien.
Ver como llueven tristezas, vuelan lágrimas y flotan penas. Reír cuando lo que querías hacer era llorar, mirar cuando lo único que esperabas era bajar la vista, escuchar cuando sólo querés correr. Cuando te volviste loco, cuando a nadie le importa si vas, venís, te vas. Cuando te rompieron el corazón, cuando lo mejor ya pasó, cuando el telón se cerró, la música se apagó y mi mirada se calló. Lo entiendo.
Entiendo lo que es estar intentando incendiar tu mente, intentar incendiar el mundo, intentar esconderse, de uno mismo... Entiendo lo que es perderse, morirse, sepultarse y volver a vivir sólo porque la vida te lo ordena.
Quién fue el estúpido que decretó eso de: Nacer, crecer, relacionarse y morir? Considero que las personas mueren y vuelven a vivir unas 248923732 veces en toda su vida. Vivir o morir no depende sólo de respirar. Estar viviendo esperando morir es aún mas trágico que morir, aunque la gente diga y haga lo contrarío. Morimos cuando algo llega al punto de dejarnos sin aliento como para pensar, y volvemos nuevamente a la vida cuando volvemos a comprender el mundo y el por qué de nuestra vida.
El concepto de vida o muerte es ambivalente, vivo, muerto, vivo, muerto ¿Cómo estamos?
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