¿Que pasaría si hoy te extraño más que ayer? Y la melancolía me está comiendo viva, te lo puedo jurar. Me quemo, me consumo y vuelvo a existir. Pero me acuerdo de tu voz, y de cómo me gustaba escucharla cuando el mundo estaba sobre mí. Si me dejan expresar un pensamiento muy profundo: creo que el mundo se vuelve un arte cuando sentimos tanta melancolía, tanto dolor y estamos tan ahogados en un pensamiento que no se va. Porque, todo cobra un sentido que jamás tuvo: la música, los llantos, las frases, las películas, la tristeza vista desde su estado más puro. Todo tiene más sentido, porque la melancolía es, una forma hermosa de sufrir. Es la forma más digna de extrañar al pasado, de extrañarte a vos, de extrañarte a vos conmigo, a vos sin mi, a mí sin vos.
¿Realmente te extraño? Sos un puto cielo al que nunca quise llegar, realmente jamás te quise tocar, me daba miedo sentir esa clase de sentimientos perfectos que la gente siente, por vos. Nunca tuve sentimientos perfectos, esos que te hacen sentir orgulloso de ser tan convencional y estar vivo para sentir tanto amor, no son mi clase. Siempre tuve sentimientos mucho más profundos, pero como todo lo profundo, mucho menos perfectos. Si es que la perfección existe, quiero que sepan que en ella no existe casi nada de pasión.
Puede que eso sea lo que siempre me cuestione en la vida, sobre la perfección y la imperfección, es quizás esa, la respuesta que nunca encontré por lo cual nunca me pude definir: ¿Quiero ser un modelo de perfección fallido o la mismísima imperfección que reluce de belleza que no se ve a simple vista? O ninguna de las dos, y sólo soy una idiota.
Pero aún en el más profundo de mis pensamientos, en el cual me encuentro convencida que la imperfección tiene una belleza tan oscura e incomprendida, empiezo a desear esa utópica perfección que nunca tuve, empiezo a envidiar a todo aquél que se acerca mucho más a ella (porque al fin y al cabo, nadie es perfecto), y deseo sentir por primera vez que lo soy. Sentir una vida brillante, llena de logros y ventajosa. Y después caigo, a mi verdadera Tierra, esa que cultivé y aquella en la que crecí, y noto que, tener sentimientos convencionales y una vida convencional, le sacaría todo eso que destaca a mi vida como propiamente mia. Y te vuelvo a necesitar. Y nos vuelvo a extrañar.
Entonces recuerdo cuando me dijiste que no importaba la forma, yo era hermosa, y que me quisiste como era, no necesitaba ningún tipo de etiqueta, pero vuelve a mi mente el día en que sentí que te perdí, y me acuerdo de lo perfecto que eras para mí. Nunca te merecí.
Y si supieses que todos los días pasas por mi mente, para recordarme que no sos mio, y que nunca lo vas a ser, entenderías que el amor que esta loca siente por vos es tan fuerte que no serviría para ponerlo en práctica, quizás. Porque mi amor por vos puede que a veces sea imperfecto, y tan incomprendido, que merece ser mirado desde afuera como una mierda del mundo del arte.
"Las despedidas son esos dolores dulces"
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