"Y que dichosa sería nuestra suerte que los cornudos serían unicornio. Y a mí me faltaría un día menos para el alta en el manicomio."
Siempre pensé que era la peor versión de mi misma saben? Quizás lo haya sido, quizás lo soy, y mis palabras no son más que puras pelotudeces. Pero ya no quiero, no quiero sentirme más así, mi cuerpo está tan cansado de tanto padecer, sólo quiero vivir un día pensando en que nadie puede juzgarme, ni pensar nada malo de mí, y estar orgullosa de lo que hago y dejo de hacer.
Por eso, mi misión a partir de ahora no es ser una mejor persona, ni alguien más delicado, ni siquiera es portarme mejor, es ser la mejor versión de mí. Ser lo mejor que puedo ser, ocupar mi lugar en el mundo como sé que nadie más lo hará, vivir sabiendo que soy feliz con lo que haga.
Sé que puedo hacerlo, sé que en mi mente en algún lado se encuentra esa pequeña isla llamada PAZ, y que capaz en días meses, años, llegue hasta ella y sepa, que hice todo por estar mejor. Tengo todo para hacerlo, nada me falta. Estoy donde estoy por decisiones que tome, pero si no hubiese caminado todo lo que caminé, les aseguro que no hubiese visto la vida con el esplendor que hoy la admiro.
Y es que les puedo asegurar, que la vida es pura poesía reflejada en sentimientos del día a día. Esa trágica idea que hay del sufrimiento, que hace todo aún más profundo, quizás nos permite vivir la vida a flor de piel, con cada dolor, con cada felicidad quemando cada parte de nosotros. Entonces pienso que soy la puta poesía de una mina que no sabía que carajo hacer, y que cuando eso pasaba, lo arruinaba todo aún más. Pero claro, ese es el orgullo de ser quien soy. Supongo que también es el orgullo a veces de "ser Lucía".
Yo no creo en el olvido, no creo que exista, y debe ser por eso que a veces lo extraño. Tampoco creo en el odio verdadero hacia la gente que no conocemos bien, creo que el odio es un sentimiento tan fantástico en algunos aspectos, que solo puede existir por una persona por la que hayamos sentido amor profundo, el odio y el amor estan divididos por una línea muy delgada, con casi lo mismo, y tan opuestos a la vez...pero hay algo que tienen en común: la profundidad con la que se introducen en la gente. Por eso, no puedo sentir odio por alguien que produjo sentimientos insignificantes en mí, porque las cosas insignificantes traen sentimientos insignificantes. Mientras que aquellos, los sentimientos desgarradores, como lo son el odio y el amor, se encuentran uno al lado del otro, casi ligados, porque todos los que aman, odian. Pero son tan desesperantes, y hermosos, ambos sentimientos.
A vivir la vida.
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