Y estoy orgullosa de poder saber qué hacer, porque sí, esta cara de pelotuda deja de que la caguen muchas veces pero dice siempre lo que siente. Soy el corazón roto de cualquier orgulloso que nunca aceptó su dolor, soy los gritos de alguien que nunca habló, soy las palabras que una envidiosa algún día pronunció, soy como la razón por la que un insensible al fin lloró.
Y mientras pienso, en cómo llegue hasta acá, no quiero dejar de pensar en como es que cuando la gente se siente sola o mal, va en busca de alguien que se encuentre igual de miserable. Así es la miseria. Son como moléculas, que se van uniendo de a poco para hacerte sentir mal y vos tenés que contar hasta 1, 2, 3, 4, 5, 6 y seguís queriendo cerrarles la boca. Esa es gente que desaprovecha las palabras. Porque yo supongo, que si en esta vida nos dieran algo así como una cierta cantidad de palabras para usar en toda una vida, hay personas que las gastarían hablando de mierda de la gente y se quedarían mudas al instante.
Hoy, como ningún día, amé a mi dedo índice.
Sé que nadie me entiende, no necesito que lo hagan. Ya descubrí que es imposible.
PD: siempre la gente que menos imaginás, es la que más te calma.
"Tengo el alma hecha pedazos y a partir de acá no me hago cargo de nada." (No te va a gustar- Tu defecto es el mio.)
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