Entonces nos vamos a dar cuenta que estamos desentonados. No, no. Desentonadísimos, totalmente fuera de foco, ahí donde la mugre se junta tanto que te terminas dando cuenta que es amor... y, la verdad es que querés que te pase un subte por encima; porque si hay algo en el mundo que es aún más patético que la desgracia propia, es el tan temible amor. Si vamos a a hablar en serio te quiero explicar que no entiendo por qué nos gusta todo esto de no decirnos la verdad, gritando por el mundo que somos gente libre, cuando aparecen los placeres que nos atan como perros que sólo quieren comer. Y te juro por dios, que comemos la basofia más de una vez. Somos más mansos que la concha de la lora, cuando se trata de cumplir un placer, porque parece ser que nos sofocamos, que nos morimos de ganas de sentir...¿de sentir que? Y...todo eso que nos encanta, que termina por obsesionarnos. Pero bah, qué puedo decir yo, cada uno tiene su forma de matarse por dentro. Y yo a veces me mato, y vos a veces te matas. Entonces nos morimos.
Y volvemos a vivir al otro día, radiantes e incandescentes como si nada hubiese sido real, como si realmente algo de lo que paso en esta puta vida nos pudiese importar. Claro, tanto dolor, tanto dolor, pero cuando se trata de afrontar nos convertimos en pequeñas ratas asustadizas, porque nada es más complicado que empezar a mirar, para ponerle un fin, y poder cambiar. Podemos volver al principio una y otra vez, para contrarestar que nunca vamos a poder aceptar lo horrible que se siente darte cuenta que nunca mejoras.
Somos animales de costumbre, preferimos ver siempre un paisaje lluvioso y tétrico antes que tratar de buscar el sol. Nos resignamos a mirar siempre por la misma ventana, porque el miedo nos carcome. Y nos quedamos sin aire cuando vemos que las cosas no son como esperábamos. El punto está, al fin y al cabo, en que somos gente extraña, mal educada y un poco tristes, no tenemos un punto medio. Cuando no obtenemos lo que queremos, sufrimos. Y aunque consigamos exactamente aquello que queremos, sufrimos porque no podemos retenerlo para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario