¿Dónde estaba tu esencia cuando yo pasé a la trascendencia? ¿Tenías tus pies en la tierra? ¿Qué habrá sido lo primero que pensé cuando escuché tu música por primera vez? Quisiera recordarlo ¿Qué fue lo que dejé ir? ¿A dónde me llevará toda esta realidad? Pocos comprenden lo absoluto, porque quizás nada dure para siempre, las penas también mueren.
¿Él te quería? ¿Te dijo palabras de amor el día que se fue y cerró la puerta por alguna razón? ¿Fue él quién te derribó? A veces busco tus manos en plena desolación, aunque ya no encuentro nada, ni siquiera nuestras viejas conversaciones que me daban aires de complicidad.
Hay tardes que son oscuras, tal vez grises, son tardes que hablan de poesía, que te hablan del corazón. En el tren volviendo del trabajo, te encontrás una señora que de un estornudo te parte la cara, y vos bajás la cabeza, buscás mirar por la ventana, pero aunque lo intentes, en esos días no podés ver nada.
Él tipo maduraba sencillamente, crecía como una flor, sonaba como un campeón. Nada en el mundo era más importante que su propia reputación.
¿Quiénes habremos sido todo este tiempo y no nos dimos cuenta? ¿Quiénes habremos sido, ensañados por recordar, durante este verano tan sombrío y a la vez fugaz? ¿Quién habrás sido vos, mientras no te miraba, sentado en la playa, viviendo de más? Por qué estaré tan retrasada...olvidando estas risas, fingiendo que podría haber más.
Lamentable, o quizás inconsolable, se cierra el telón y vos no podés salir más. Esta vez estás atrapado y yo no te puedo ayudar.
Entonces imaginate, si nos perdemos y no volvemos más. Estaríamos fingiendo que no hubo pasado, creando un nuevo presente, olvidando tantos maltratos para volvernos románticos que invierten en una sociedad que no tiene tanto para dar.
¿A dónde se habrán ido todas las notas musicales que pensabas después de fumar? ¿Dónde estaba yo, para podértelas recordar?
Nos fuimos limando de más, salvando de más ¿Salvando de qué? Si nunca hubo fuego por acá. La leña estaba puesta y cuando estaba por prender, alguien la vino a apagar.
No hay quien no sepa que el amor está en una canción, en el buen cine, en un libro por demás inspirador. Si soy lo que amo: leo, miro y escucho. No hay copa de vino mejor que una película de un buen director, ni hay manjar más conservador que una canción que hable sobre desolación.
Algo en los oídos me acompaña mientras camino por el centro esta noche, y las estrellas que ya no veo me recuerdan al viento del sur. Una nebulosa de aire recorre mi cuerpo, y siento las orejas aireadas. Respiro este aire inmundo, estoy de nuevo un poco curada. Acá nací, de acá soy yo. La primera vez que me rompieron el corazón, estaba en un colectivo escuchando Charly García.
Y es así como las personas se preguntan quiénes son, cuando se descubren todos los días frente al espejo o frente al motor del bondi que ahora mismo está fallando. Me voy a bajar, voy a patear. Te estoy extrañando una vez más. Qué irónico. Qué sutil. Tal vez en el subte me roben hasta las razones para volver a vos.
Si todo es algo, yo quiero que sea amor. Soy pasional, un animal lleno de ficciones que necesitan explotar, a cada momento, a cada segundo y por cualquier razón. Si vivo de explosión en explosión ¿Qué me pueden recriminar? Los días ya no son grises, a veces se tornan violetas.
Las luces no iluminan, sólo contemplan. La risa ya no es risa si viene acompañada de tu camisa.
Más que poeta, soy una piba. Me olvidé la autoestima en el subte, pero encontré una nueva en la rejilla. Ya me compré el lienzo, de a poco la voy pintando. La autoestima y sus colores, con todas su facetas, con todos sus honores. El pincel me ayuda un poquito, de a poco me voy creando, me voy moldeando, le voy dando un poco de vida a este sinsentido relleno de ocasiones.
Te pediría disculpas, pero no hay más tiempo que el de ayer. Reíte un poco, quiero que seas un poco más cortés.
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