En la terraza de la mano de un par de desastres en la cabeza me pongo a pensar con firmeza que tanto me gusta lo que soy como también me confunde. Si hubiera razones para estar tan bien, o para estar tan mal, o para recordar por qué uno sufría hace tanto y lo dejó pasar por la simple razón de que se supera y se vive.
Vivo feliz, cansada de mis vicios un poco, y saltando por ahí de tanta sangre que me corre por las venas, soy cada una de mis arterias, soy cada latido que tengo, estoy en lo que pinto, estoy en lo que duermo, en lo que pienso, estoy en lo que deseo y soy todo lo que sueño. Ni más ni menos. No con todo lo que quiero, pero sí con todo lo que necesito.
Cuando uno espera tanto una llegada, una salvación, termina por encontrarse a sí mismo buscando a sus costados. Estoy en todo mi alrededor, aunque eso suene a egocentrismo. Soy cada una de las personas que dejé ir, y también de las que vinieron, soy esos padres que nunca entendí, soy esas lágrimas que hoy no extraño. Soy todos mis pedazos rotos y reconstruidos.
Tal vez porque hubo una vez una joven que esperaba ser todo para alguien que no la entendía, y es así que lo intento todo, probó cambiar sus costumbres, su alma, sus contestaciones, sus sentimientos, pero el día en que todo se definía, ella no consiguió nada. No bastaba que cambiara, la esencia era la esencia, no se puede cambiar el alma.
El alma de las personas es tan sencilla y tan complicada a la vez.
Con la simple acción de parpadear, alguien puede descubrir tu alma. Supongo que somos esos pedacitos que vamos dejando durante el viaje.
Pensé que las cosas malas traían cosas peores, pero resulto que todo lo malo me trajo más amor. Tengo mis dientes para sonreír y mis lágrimas para llorar, con eso soy bastante o soy suficiente, soy un pequeño árbol que florece. Me riego a mí misma cada tanto, para no olvidar que estoy viva, pero ya no caigo en esos viejos cuentos de pensar que el pesimismo esta en una lágrima o el amor está en algo que no se puede tener.
Tal vez lo segundo un poco sí. Aunque ya no importe.
Mi mundo está tan lleno de flores y lagos que quizás sea estúpido que pueda pedir más, aunque tal vez lo haga alguna noche cuando recuerdo viejos placeres.
Caminando, soltando, agarrando, respirando, cambiando. Así es vivir.
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