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"Soy todo. Depende el día"

Literaturas

No hay tal decepción para la fé, que el insípido pensamiento de creer que los libros no tienen la respuesta. He aquí mi Divina comedia, llena de pecados, de cielo e infierno, mi existencia tan dolida que se arrepiente de sus obras y se pregunta el por qué de su memoria, de su falta de fé, mi historia Sobre héroes y tumbas, que me transforma en una enfermiza mujer que poco entiende de estabilidad y de cordura, fiel a jugar con los sentimientos y a perderse en su mente, a lastimar a quien la ama, o más bien mi Metamorfosis, transformándome en una cucaracha acorralada entre cuatro paredes, pero tal vez lo que pasa es como una Rayuela en la que voy saltando de lugar en lugar como capítulos que pueden leerse de un lado a otro, como una historia de amor que no ha tenido ni principio ni fin, o por Todos los fuegos el fuego que dentro mío queman, y que como la Señorita Cora siente pasión por lo inocente o las primeros sentimientos de calor en la presencia de otro, y que al escapar de todas esas turbias pasiones, sólo espero tener una historia como la de Romeo y Julieta, un amor puro y prohibido hasta el final, aunque tal vez sin celos como en Otelo, y sin envenenarme de odio y pasión dentro de El túnel hasta terminar por matar a mi amado. Mas quien piensa que es fácil vivir si toda esta vida es como un gran Libro de los abrazos, llena de Divorcios, Paradojas e incluso Memorias
Y a veces soy tanto como un Rumble, un sonido que emite la tierra con fervor, una niña de trece años que ve las cosas de un modo tan distinto que termina por perder su inocencia de modos tan sádicos y morbosos que me avergonzarían pensarlo. Y aunque a veces me equivoque y de amor crea que carezca, he escrito más de Veinte poemas de amor y una canción desesperada...que sin duda me han inspirado porque Me gusta cuando callas, y si El principito estuviera acá, me diría que l'essentiel est invisible pour les yeux, o que no comprende por qué hacen feliz a los vanidosos los aplausos, y tal vez, sólo tal vez, me explique que uno es responsable de lo que domestica para siempre.
¡Y que dichosa sería nuestra suerte, que los cornudos serían unicornios! Porque La renga habla también de un Rey de la triste felicidad al cual no puedo consolar ni aunque intente con todo mi ser.
Pero volviendo a la literatura de mis días, la cual logra transcribir mi vida a unas hojas viejas, quizás gastadas, quizás benditas. Soy lo que leo, y creo que me leo día a día.

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