Sé bien lo que estoy diciendo, y creo que explicarlo será aún más difícil que vivirlo. Porque el amor perro no es más que la locura del ocaso, y porque cuando termina nos deja con los brazos rotos y lastimados.
No olvidaré las últimas palabras porque sé que valieron la pena, aunque mis dudas recaigan en la simple pregunta de por qué esperé tanto tiempo para ser abandonada.
Los abandonos no siempre son iguales, hay quien abandona por dolor propio, hay quien abandona porque se siente vencido, y también están quienes abandonan porque sienten que ha sido demasiado. Y cuando utilizo la expresión "demasiado", quiero que todos mis lectores sepan que se refiere a la carne más pura y dulce convertida en la putrefacción más hedionda que he visto alguna vez.
Porque los amores son perros, cuando son así. Son tan versátiles y entretenidos, como turbios y engreídos.
He creído que poseía el mejor amor del mundo, y por eso me convertí en una vanidosa. Por creer que mi amor así de perro como fue, sería la solución a cada uno de los dilemas que se presentaran en mi vida.
En algunos momentos, creo que he sido un perro.
¿Por qué un amor perro? Por lo feroz y suave que puede sentirse a la vez. Tanta conexión sideral como matonismo por consumir la carne de quien te está amando. Qué estúpida fui al creer que amando como un perro sería feliz como un humano. Mordiendo la carne humana cuando simplemente quería tener un poco de placer.
¡Y qué placer! El placer de los dioses...el placer de quienes comprenden el movimiento de una mano como la idea de miles de desenfrenos que sólo terminan expirándose con el correr del tiempo.
Mantuve mi amor perro todo lo que mis capacidades físicas y mentales han soportado, lo que es casi nada, porque tengo certezas de que ambas han sido dañada con el correr del tiempo.
No tengo por qué quejarme, mi amor perro fue de lo mejor. Me ha brindado todo el amor y cuidado que nadie en este mundo me dio. Quizás por eso tampoco habría pensado en cambiarlo, hasta el día de hoy.
Me abandonó. O tal vez así quiera expresarlo porque la culpa me comerá los sesos y el corazón si no soy capaz de decir que he perdido mi amor a causa de mis estúpidas formas de hacerlo todo para que las cosas me abandonen.
De todas formas ya no importa, porque volviendo un poco a lo que mencioné antes, los abandonos pueden ser por muchas razones, y en varios casos también por carne gastada y podrida. Pero cuando cierro los ojos...y pienso en él, recuerdo que mi carne ardía y mis pupilas se dilataban. Los amores perros son así.
Comprobarán la veracidad de mis palabras saliendo cualquier día a cualquier calle, y al ver un perro en celo mordisqueándose con su hembra, entenderá lo que digo. Tantas vueltas he dado a este tema, y nunca tuve el valor de admitir que si he contaminado a alguien en el mundo, fue a quien menos lo merecía.
A pesar de que ambos fuimos perros en celo mordisqueándose por cualquier lugar delante de quien sabe quien, hemos nacido y hemos muerto por las mismas razones que hoy estamos acá.
Pero con todas estas palabras no voy a salvarme de lo que he venido a decir hoy, fui una cobarde: puedo decir que amé con todo el corazón a mi amor perro, y sin embargo, nunca tuve valor.
Si me habrá desgarrado el alma verlo salir por la puerta de mi casa, y tal vez nunca olvide las últimas palabras. Tal vez nunca olvide la inteligencia que pude admitir que él poseía cuando había decidido por fin abandonarme.
"Estás acostumbrada a mí, y no digas que no, porque eso no significa que yo no sea una costumbre entretenida, pero una costumbre al fin." Siempre fue tan perceptivo y nunca se ha equivocado en nada de lo que dijo. Es tan firme, todo en él está tan firme, si bien algunos dicen que se bambolea, nunca vi otra persona con tanta firmeza.
Me dejó el corazón como se dejan los vicios infames, con precisión, placer y sinceridad.
Nunca sentí tanto vacío como con el rozar del viento en mi cara, me di cuenta que ya no estaría allí, para morderme la yugular o jugar al amor inútil. Toda esa dulzura disfrazada de candencia, de sulfuro total.
Soy consciente de que esto terminó siendo una locura, y que las últimas veces que me amó, ya no quería demostrarme todo lo que sentía, si no su lado más fugaz (y quizás mas doloroso) en el cual me encerraba en las cuatro paredes de deseo infernal.
Yo no entiendo a quienes piensan que el olvido es sencillo, que el amor no es perro, que la locura no es pasión. No lo comprendo porque no lo he vivido, y cuando amé fui sin querer, un poco de rota ansiedad.
Si vivir para vivir dentro tuyo es como morirse para vivir afuera, en el exterior, en el mundo real. No tengo la receta, no soy una artesana, no estoy ni estaré capacitada para dejarte ir en mi alma donde no te morirás ni aunque me maten y me saquen la cara.
El amor perro resulta ser imperfecto, y está lleno de escándalos. Pero el escándalo más grande es el de haberlo vivido con tanta energía, y verlo finalizar con tanta amargura y enojo.
Tuve que verlo irse, tendría que haberme tapado los ojos. Tendría que haber andado con más cuidado por esta vida que poco tiene de sencilla, que me llena las sienes de fuego, que me ensucia en esta desnudez con la que termina por cubrirme.
Lastimé mi carne para ver cómo se sentía mi alma. Y terminé por descubrir que cortando carne, no he sido más que lo que siempre fui, un amor perro.
Carnal, obsesivo, maníaco y hasta a veces, inquietante, pero perro, siempre perro.
Moriré en su alma como morí delante de sus ojos llenos de sinceridad, pero me conformaré con saber que en algún momento fui cada una de sus sensaciones, y que quien lo tenga después de mí, no sabrá todo lo que era cuando me quería a mí.
Estúpidas pérdidas, me dejan sin sed..
Ya no deseo nada, sólo quiero volverlo a ver. Pero ni traerlo acá, ni amarlo de la forma más rapaz, me dará todo lo que se fue cuando la reja de mi casa lo vio salir. "Te amo" Creo que se me oyó decir...
Dame todas tus imperfecciones, con ellas me conformo.
"Un amor perro no se controla...el amor explota."
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