A veces las fuerzas del corazón se me acaban y empiezo a llorar, pero nadie me quiere aliviar, sólo piensan en palabras para calificar. Nadie me hundió ¿Sabés? Me hundí por auto compasión, el veneno más insano y efectivo para matar tantas razones.
Pienso "nada de esto es real" y ya no te extraño más.
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