.

.
.
"Soy todo. Depende el día"
Todavía me duelen en la piel los moretones de tu brazo derecho. Todavía me despierto llorando a la madrugada pensando en tu figura, en tu pequeña figura, en tu escuálida figura que me atormenta.
Me duelen tus brazos delgados en cada parte de mi cuerpo, y las notorias costillas de tu torso se me clavan en el alma. Me duele tu carita delgada, tu risa irritada, tus manos que ya no me tocan, tus piernas que no me encuentran. Me duele tener que encontrarte mirándome de frente, con cara de nada, con tus ojos chiquitos pidiéndome más, sabiendo que no te lo puedo dar, ignorando que no te lo puedo dar, riendo de que no te lo puedo dar. Siempre fue así y siempre será, me mataste desde la primera vez hasta el final. A vos te duele mi forma de actuar, a mi tu forma de escandalizar. Nos duele a los dos, pero no nos duele por igual.
Cada parte de tu piel lastimada es un corte en mi corazón, que interviene en mi cabeza y me trae solo un pobre dolor que no puedo aguantar, que no puedo aguantar ni con todo el amor que siento por vos. 
Me estás matando y yo no me quiero morir más.
Me estoy consumiendo, me consume tu dolor, me consume tu pena e incluso tu desilusión, me consume tu infelicidad, tu falta de paz.
Me arde la mente de tanto pensarte.

Y aprendimos a matarnos
Disparando al corazón con palabras
(Que no eran solo palabras).

No hay comentarios:

Publicar un comentario