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"Soy todo. Depende el día"

Ecuación cuadrática

Ando teniendo faltas de ortografía, poniéndome al revés las zapatillas cuando estoy dormida, y cruzando la calle sin mirar. Tengo un pulover medio hippie, el pelo menos liso y no dibujo hace un tiempo porque sólo mierda puedo crear. Pienso en la ecuación cuadrática, pienso mucho en la menos B, mas menos raíz de B al cuadraro menos cuatro por A por C, todo eso dividido dos por A, tan precisa como la vida, tan bonita y llena de Xs.
Recordemos que no andamos sin buscarnos, si no que buscamos sin andar. Toda esa vagancia y aburrimiento disfrazada detrás de un atuendo de tristeza que no nos socorre ni nos auxilia, si no que nos corta las alas y nos deja sin creatividad. Quién seré yo para decir que lo más correcto es lo sentido, si al fin y al cabo mucho de lo que sentimos no es más que un sueño perdido. Y no sé porque lo menciono, si hace mucho tiempo que no hablo en serio ni digo lo que siento.
La mesa, la cocina, mi mamá se está quedando dormida. Es tan claro...como el Fernet que mancha pisos, como sentarse con el pelo manchado y escribir un mensaje a quien sabe qué amigo.
Hoy lloré mirando una película. Lloraba por el "chau" de hace unos días que tenía contenido. No sé si me han visto llorar, se me agrandan las pupilas, enrojecen mis mejillas y me cae un pedazo de alma en algún parpadeo. Y a quién le importa el llanto si lo importante es que tu mañana sea mejor que esta pobre velada. Si lo importante es que salgas a la calle y te vean sonreír. Ya no sientas, no va a servir. Estamos vendidos desde el principio, así nos vamos a morir.
Debería haber nacido hace tiempo y escrito tangos que matan ilusiones, impulsan decepciones, condenan amores. Nunca vi un cielo rosado, pero sé que existen los días que recordamos, porque el recuerdo es mejor que el ahora, siempre tan perfecto y envuelto de embellecimientos. Si no fui perfecta no lo voy a ser mañana, tanto esperaban de mí, mi pobre perdón se desesperaba. 
¿Habrá llegado el perdón? Nunca lo supo ver. Morí en mi afán de superar todo este augurio y volví como quien vuelve de la guerra más cansadora para anunciar mi renuncia, y si me voy no es por falta de valentía, me duelen las piernas de estar tan torcida. Del camino aprendí bastante, puede que lo necesario, quién te dice por ahí mañana me encasco de vuelta, y caigo a sus pies como una demente. Pero hasta los dementes saben amar.
Entonces me convierto en una moralista incoherente, que pide lo que nunca hizo, porque somos, seremos y estamos condenados a rogar por lo que no podemos. Y si aquél tendrá más que vos, vas a pedirle que te comparta la mitad. Estamos hasta las manos de tanto vacío existencial, te pido sombra de ojos porque lo que en realidad quiero es aparentar. Un árbol de cerveza ¿qué me pasa cuando pienso que quiero evolucionar? Pasan un par de miradas, y me vuelvo a perder una vez más.
Te piden que empieces, que vayas, que aprendas, exijas, mueras, vivas, condenes lo que esta mal, pero nunca te preguntás ¿A cambio de qué y para qué? Por qué será que nos esmeramos por ser brillantes, y cuando se hace de noche, sólo encontramos la paz en la locura.
Qué inútil me resulta esmerarse por no sentir.
Renueven mis manos que ya no quieren escribir, mis ojos que sólo quieren dormir, denme un nuevo corazón para que lo caguen a patadas una vez más. Todo lo que voy a devolverles al final del día será la misma Lucía que habría sido en otro cuerpo y con otro nombre.
Estoy segura que nos volveríamos a encontrar, que me miraría por un segundo, en el colectivo, caminando por la calle y sin conocernos sentiríamos lo que tal vez no sentimos nunca en la vida que nos toca cursar. Yo pensaría "que lindos ojos, que chueco es al caminar", y bajaría la vista.
Pero todo volvería a pasar.
No soy buena en materias exactas, pero creo que somos más parecidos a menos B, mas menos raíz de B al cuadrado menos cuatro por A por C, dividido dos por A de lo que pensaba.

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