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"Soy todo. Depende el día"

La libido

Si usted está buscando a la única persona que jamás le fallará, simplemente levántese y observe el espejo. No hay nada más importante que ser fiel a uno mismo. Quizás más importante que comer, o vestirse, pero no tanto como respirar. Si tiene el alma desteñida, o los ojos cansados de tanto mirar, si tiene el corazón destrozado, pisoteado, achacado y el muchacho le tiro los resúmenes de la facultad por debajo de la puerta pero por un segundo se alegró, porque estaban abrochados.
No olvide que somos seres que se curan con las horas. Si ya está curada, y de repente ahora la cuestión le da risa, no olvide que la vida son estas pequeñas cositas, no se olvide que se encuentra en la tómbola de la vida y jugando se pierde y se gana.
Y se aprende a ir más allá, si le da gracia perder su orgullo de vez en cuando, y se siente humillada, denigrada, mal tratada, no se olvide que vino al mundo para sobrevivir y que sobreviviendo se pierden las ganas. A veces también los sentidos, y cuando usted piense que no le queda nada, recuerde que su inteligencia es más fuerte que sus cagadas.
Si este texto le parece grotesco, o demasiado sincero, no piense que es poco literario, tal vez sólo está funcionando como espejo de su alma.
A menudo tenemos miedo, queremos ser correspondidos, amados, respetados, tenidos en cuenta cuando no nos damos cuenta que sólo somos importantes para aquél que nos deja fluir, estar, vibrar y que el amor no es más que la la libido de uno mismo. No existe el enamoramiento en realidad aunque violentamente nos golpee cuando estamos subiendo y pensando que ya no importa nada más, no nos condicionemos, porque la libertad es grande. El tiempo es corto, la gente pasa, las horas mueren, el día cae, y un día nos encontramos preguntándonos qué fue aquello que hicimos para no hacer absolutamente nada. Entonces recordará sus pequeñas rabietas de joven, escondidas detrás de un dolor casi inexplicable y se encontrará reconfortada, amando ese amor que ya no es nada. que no existía, que era un reflejo de nuestras desgracias, de lo que una idealizaba para perderse un poco más en el arte de sentir y respirar.


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