No les gusta el dolor pero les encanta lastimar, somos seres despreciables, nos gusta criticar. El defecto no es deseado pero todo el mundo lo sabe gozar. No les gusta la homosexualidad, les suele repugnar, les molesta que el amor no sea superficial. Tampoco saben nada de pensar, piensan que la síndrome de Down tiene algo que ver con la incapacidad, yo pienso que carecen de esa hermosa transparencia y capacidad de amar. Desprecian la diferencia racial, se piensan que por ser claros tienen algo más. Son los verdaderos bichos de esta ciudad.
Adoran el dinero, cotizan por placer, se masturban mirando un dólar o varios billetes de cien, se comen la mierda de esta triste ciudad, en la que nieva aunque el sol esté brillando sin parar.
Nos dejamos robar por aquellos que siempre tienen más, los que de poder se ahogan y no buscan nada más, aquellos que hablan de pobreza y nunca lo sabrán, sentados en su trono despilfarrando dinero para no tener que escuchar. Trabajamos para morir en la miseria de una existencia tan pobre como la realidad, vivimos con preocupaciones que nada tienen que ver con valores, nos supura lo material pero no sabemos que solamente somos esclavos de lo que hay que comprar.
¡Ay, si pudiésemos ver que tan enferma esta mi sociedad! Esta sociedad a la que pertenezco y no me puedo librar. Porque camino pensando qué pensarán de mí, si soy hermosa o sólo una mancha gris, me mata la inquietud de no saber si soy desagradable o me sé querer, usando ropa para pertenecer, pintándome los ojos para aparentar quien debo ser. ¿Quién soy? ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué mierda hago acá? ¿Por qué no me sensibilizo y me dejan volar? Pero con eternas ganas de conectarme a la naturaleza que ya tan lejana de mí se debe encontrar, no puedo salirme de este gran esquema que me causa tanto mal... comiendo comida que intoxica, con las comodidades que esta vida implica, sabiendo pasarla bien a pesar de que otros la pasen mal.
Y aunque sé que no va a cambiar, quiero un mundo con personas que sean valoradas por igual, sin importar su peso, su estatura, religión, color o estado económico. Imagino una sociedad que no funcione para enriquecer al que tiene más, si no para ayudarnos a tolerarnos un poco más, sin modas ni prestigios, que el cemento deje de tapar mi tierra que tanta belleza sabe dar, una televisión que no enseñe sobre estereotipos ni que nos diga qué pensar.
Soy una inmoral, no sé lo que es ser buena gente o amar sin lastimar, y sin embargo me doy cuenta que este mundo me hizo ser la peor versión de mí misma, con un ego que lastima y una actitud que se subestima. Crecí pensando que la guerra era algo normal, respetando la violencia que ocurre en las calles y viviendo sin preguntar. La vida me enseño, poco a poco, que a pesar de que la sociedad lo acepte o todos pensemos que es normal, la sangre no es algo que se deba derrochar. "
"La belleza es una maldición para el mundo. Nos impide ver quienes son los verdaderos monstruos."
No hay comentarios:
Publicar un comentario