Será porque los muros se desplomaron, o porque yo me desplomé.
Aunque si lo pensas, yo suelo desplomarme, soy una estructura tan abstracta como cualquier pedazo de papel que se vuela sin el menor esfuerzo por parte del viento. Claro que lo soy, soy atormentable, por no decir dramática ni sensitiva al máximo. Pero eso no tiene nada que ver con la reina y su palacio, ni con tu ignorar y mi sentir, ni con tus risas y mis dolores, ni con el fa y el re..
"La reina estaba en su palacio, y una corriente de aire la azotó, y se la llevó volando. Entonces la reina, ya muy lejos del palacio, decidió sacarse los zapatos y caminar, soltar su pelo, sacarse esa corona y desarmar su peinado para notar sus largos cabellos rosándose la piel a cada movimiento que hacía. Encontró un bosque muy oscuro, al cual con mucho entusiasmo ingresó. Lo que la reina no noto fue que en el piso había vidrios y rocas que le cortaban la piel con cada paso que daba. Era un bosque tan horrible.
La reina comenzó a sentir un dolor profundo en el pecho. Deseo estar nuevamente en el palacio.
Su piel blanca manchada con sangre la atormentaba, la hacía sentir imperfecta (¡y como odiaba la imperfección!), sus pies ya no soportaban el caminar, tenía tantos vidrios clavados que lo único que podía pensar era en sollozar. Fue entonces cuando decidió subirse a alguna piedra que se encontraba cerca de ahí...
La reina se sentó y comenzó a sacar los vidrios hundidos en las plantas de sus pies con mucho cuidado, en ese instante comprendió. La reina no era más reina.
Había perdido sus zapatos, su corona y su piel se encontraba adornada con manchas de sangre feroces y dolorosas. Quiso entonces por primera vez llorar, llorar para poder parar los gritos de su mente, aquellas voces que la carcomían, y que nunca había tenido el coraje de enfrentar. Por primera vez una lágrima bailo por sus mejillas, y sus ojos color verde se cerraron lentamente para dejar caer algunas más.
Inhalo y exhaló. Volvió a abrir los ojos. Se miró las manos, ya muy sucias de barro, y secó las lágrimas de la cara. Pasó unos segundos pensando en lo desdichada que se sentía, en lo mucho que el corazón le ardía ahí dentro, deseo tanto poder sacarlo con sus propias manos de su cuerpo, y ya no sentír ese dolor.
Entonces bajó de la piedra y volvió a caminar, y aunque el camino fuera oscuro y le dolieran los pies se convenció de que debía continuar.
Ya no era una reina, ahora era ella misma. Era una pequeña joven transitando por la vida...y si la vida no quería que brillara, entonces apilaría sus dolores a un costado y ofrecería toda su fortaleza...A veces la vida resulta ser una tormenta..."
"Los tallos de esas rosas siempre van a lastimar, Dios las hizo tan hermosas con un arte infernal"
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