Cuando pierdo toda mi motivación,
cuando me canso de andar sin suelo.
¿Quién soy cuando me convierto en todo este polvo del tiempo?
Cuando no me encuentro.
Cuando estoy en otro lado,
yendo hacía otra dirección,
y no se me ocurre nada más que estallar en un rincón.
¿Quién soy en todo este tiempo?
Me estaré buscando en todos los reflejos,
y reflejando tantas sonrisas que dan miedo.
Siempre fue así: soy el reflejo de todas tus miserias.
Tus miedos se esconden entre de mis piernas,
se abrazan a ellas, como un niño asustado,
cierran los ojos y me murmuran que están cansados.
Y yo que más cansada estoy,
me descalzo en la estación de tren,
y con mi vestido de margaritas miro el andén.
¿A dónde se fueron todos los días en los que no dormí bien?
Las noches en la cama en las que me extrañé,
buscando entre las sábanas,
la plenitud de quien se supone que debo ser.
Qué plan macabro tengo entre mis manos,
porque me espero esperando no esperar más.
Me tengo paciencia, y me prometo olvidar
Pero a veces pasan los días,
y no importa donde quiera que esté
aún me siento descalza en la estación del tren.
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