La soledad no es un tipo de persona, ni siquiera es un sentimiento, creo que la soledad sólo es un estado mental, y nadie en el mundo es tan libre de sentir soledad como nosotros, las personas.
"Estoy en buena compañía pero sé cuidarme sola" Pensaba, siempre, siempre que todo se caía. Entonces recordaba a toda aquella gente que alguna vez conoció, y supo diferenciar a todo aquél que sabía su historia, de todo aquél que conocía su esencia. Porque a pesar que a veces su esencia a llevo a hacer de su historia lo que fue, nadie conocía su interior hasta el punto de saber que nunca quiso herir a nadie. A nadie más que a ella misma.
Una noche pensó en morir. Realmente lo pensó. Caminó hasta el living de su casa en una oscuridad plena y atracadora, y tomo en sus manos muchas de las pastillas de su padre...Luego las dejó en su lugar, le falta valor, o quizás necesitaba mucha más razón. Luego lo pensó mejor, se dio cuenta que debía vivir muchos, muchos años...que el mundo no iba a dejarla irse. Que ella tenía que pelear.
Pelear no era la salida si no el camino, el camino lleno de golpes y dolores, pero el camino al fin. Se imagino por un momento yaciendo en el piso, pensando en cómo hubiera sido la vida si sus decisiones hubieran sido diferentes. Pero entonces no encontró una respuesta, quizás esto es lo que ella debía ser. Quizás todo pasó por algo. Quizás ninguna de todas sus lágrimas fueron en vano.
Miró la quemadura de cigarrillo que tenía en la parte inferior del brazo izquierdo, trató de imaginar que pasaría si el cigarrillo hubiese estado quemandole la piel un tiempo más del que lo estuvo, quizás sus venas hubiesen explotado, y su brazo ya no estaría ahí.
Tenía que dejar de imaginar cosas.
Se incorporó y se puso frente al espejo. Vio lo que había delante de ella: una delgada (casi esquelética a veces) pequeña joven, de altura prominente, con brazos largos y finos y piernas bastante bien formadas. Levanto un poco la vista y encontró un rostro marchito. No estaba maquillada. Encontró dos ojos cansados de color verde, con unas pupilas grandes casi dilatadas, unas cejas muy finas, una nariz un poco peculiar, con un piercing del lado derecho (un puntito de color metal que destellaba en la tristeza de su rostro), fue cuando se vio en la encrucijada de una boca pequeña, con unos labios medianamente carnosos sin ninguna sonrisa que habitara allí, no desde hacía tiempo. Se tocó la cara, su piel era lisa, y sus ojos expectantes traspasaban el espejo. Siempre había tenido una mirada muy intensa, y sus ojos grandes y definidos, se convertían en dos pequeñas ventanas casi cerrados que penetraban en cualquier persona que la miraba. No podía controlar eso, nunca pudo dejar de hacerlo. Cuando se encontraba en situaciones de discusión, y algún tercero la insultaba, lo único que ella hacía era mirarlo con los ojos tensos, mirarlo como si estuviese clavando todas sus maldiciones en él. Había algún tipo de sarcasmo en esa mirada, también un poco de soberbia. Mucha, mucha soberbia.
Con su mano derecha se agarró un poco el pelo, se acordó de cuando su pelo estaba lleno de curvas y era muy muy corto, lo admiró un poco. Ahora, lejos de la antigua realidad, era un cabello medianamente largo, casi dorado, que caía sobre sus hombros. Sus orejas se escondían detrás de toda esa cascada de pelo tan claro, odiaba esas orejas. Eran tan horribles, a veces le recordaban a las de un hobbit o algo así... Tenía dos expansores de cada lado, sintió por un segundo el mismo dolor que la había quemado aquél día cuando sintió como la piel de sus orejas de estiraba con un objeto puntiagudo. En la parte de arriba de su oreja derecha se podía encontrar un pequeño aro, que atravesaba su cartílago y se perdía entre el pelo que lo fastidiaba desde atrás.
Estuvo un rato inmóvil hasta que se miró por última vez... Un cuello largo y delgado lo sostenía todo, siempre había pensado que tenía el cuello demasiado largo..,pero esta vez lo encontró muy atractivo, adornado por una fina cadena de la cual colgaba una pequeña guitarra.
Se vio hermosa. Cerro los ojos y respiró.
Entonces Lucia ya no era más un par de palabras y muecas, era sus ojos, era su sonrisa que ya no estaba, era todo lo que había dentro de su cabeza y no dejaba salir.
"Los rumores al fin, se hacian ciertos muertos de risa..."
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